Javier Chiabrando: “La derecha fascistoide volvió sin vergüenza, y sin hacerse cargo de nada”

“Ellos aprendieron a usar los nuevos sistemas de comunicación y a hacerse los buenos” … “Mientras nosotros discutimos tonterías, regresó el nazismo, y ya desfila en Madrid”, afirmó el escritor y músico en “Balcarce Vox”, programa que FM 105.1 emite cada sábado, entre 9 y 13 hs.

Sostuvo que se está trabajando muy fuertemente sobre “la pibada” para que desaparezca la posibilidad de agruparse políticamente y transformar la realidad, y agregó que muchos chicos cantan canciones en contra del sistema y de sus viejos, pero no en contra de la pobreza.

“Las palabras que estas nuevas corrientes han anulado fueron claves para nuestra generación, por ejemplo “colonialismo”. Nadie habla de colonialismo, ni de imperialismo” , dijo.

Javier Chiabrando es director del Festival Azabache de Mar del Plata y autor de varios libros editados en México, España, Cuba, Ecuador, Venezuela y Colombia. Escribe en la contratapa de Rosario/12, entre otros. 

Transcribimos la entrevista difundida el 16-4-2022:

Balcarce Vox: Hemos leído un artículo tuyo que nos pareció muy interesante, que fue publicado en Rosario 12 y cuyo título es “La Pibada”… ¿ a quiénes vos denominas “La Pibada” y qué es lo que observas en ella?

Javier Chiabrando: La Pibada refiere a una especie de acción global que existe hoy sobre las nuevas generaciones que apunta a una forma de dispersar la posibilidad de que esa gente joven se sume a acciones políticas de los partidos más conocidos y se dispersen en una especie de libertarismo, antipolítica, ecologismo a la bartola, “me opongo, pero no sé por qué” y “no creo en nada y todo son lo mismo”. Es una especie de merengue. En la nota lo que cuento que iba todas las tardes a una plaza cerca de casa en donde se juntaban pibes y que siempre cantaban canciones contra el sistema. Siempre se cantó contra el sistema, pero esta era más cómo no creer en nada, como una mescolanza difícil de encauzar, de resumir pero que muestra el criterio que se está utilizando en el mundo para justamente lograr que esa negatividad sea compleja de resumir y, por lo tanto, casi imposible de accionar políticamente sobre ella.

Entonces lo que tenemos es pibes que votan a Milei y no saben por qué, gente que se opone a una plataforma submarina para obtener petróleo porque sí, porque suponen que el petróleo viene de Venus…es decir nadie dice de dónde hay que sacar al combustible pero está mal que te ubiquen una plataforma a 300 km de la costa de Mdp en medio del mar. 

Creo entonces que existe esa acción global que apunta a que ya no haya acciones políticas transformadoras y mucho menos revolucionarias. Se está trabajando muy fuertemente sobre “la pibada” para que desaparezca la posibilidad de agruparse políticamente y transformar la realidad. Es una menesunda difícil de encauzar y estamos perdiendo todos porque se va para cualquier lado menos para el lado de la transformación o de lo revolucionario.

En estos tiempos la revolución la está haciendo la derecha contra nosotros, pero no para matarnos como en otras épocas. Están haciendo una revolución que nos integra como consumidores dóciles, compulsivos y títeres. Creo que esto nace en el fracaso de las revoluciones de izquierda, en las decepciones que se generaron y entonces el impulso revolucionario fue a parar a cualquier lado.

BV: ¿ y cómo describirías a La Pibada de hace 40 años atrás ?

JC: La diferencia es que lo que iba a ser una panacea que era la hipercomunicación, terminó siendo un lavado de cerebro, entonces aquella pibada tenía, en lo político, dos, tres, o a veces un solo camino… Lo que hay ahora son múltiples corrientes permanentes de lavados de cerebro que te llevan a cualquier territorio, a cualquier preocupación. Sacarte de eje, perder de vista la familia, los contextos locales, el contexto ideológico de tú comunidad. Te encontras con pibes que preocupados por una ballena que está por desaparecer en Japón, pero que no saben lo que sucede en su cuadra. Hace 40 años no había esas opciones. De un padre peronista salía un hijo peronista, no había demasiado.

Lo de ahora es muy novedoso e imposible de contener porque mientras que nosotros estamos hablando, en este momento hay cientos de mandatos y de noticias falsas trabajando sobre La Pibada (y no solamente sobre ella). Debo agregar algo y es que acá no se termina de ver del todo eso que trato de analizar porque hay un paraguas que, en Argentina, es el peronismo. Sin embargo, esos paraguas se están perdiendo, diluyendo porque justamente La Pibada ya no cree en la capacidad transformadora de esos espacios y buscan discursos más volátiles, que son los discursos de los medios de comunicación, principalmente las redes sociales.

Por un lado, entonces tenemos la construcción política que nosotros conocemos tradicionalmente, peronismo, feminismo, etc., y por otro lado el vacío total y la anulación de todos los discursos dentro de esas redes sociales. Contra eso no se puede ir. Nuestra generación no está tan atenta a eso, hemos leído, tenemos una biblioteca. El joven que no la tiene y se forma solo en esas redes sociales es esa Pibada. Lo que no quiere decir que ese chico no termina involucrándose políticamente, puede pasar cualquier cosa… porque el mundo hoy es de Facebook, es de Instagram, es de esas empresas que no tienen ni territorio, ni ejército y que hacen lo que se les da la gana y nadie las puede parar…

Lo bueno del asunto es que nosotros no somos sus enemigos por eso no nos anulan. Somos cómplices, porque nos necesitan como consumidores. Ya no nos quieren fuera del sistema, ni ya podemos nosotros estar fuera del sistema. Somos consumidores e inevitablemente estamos adentro y queremos ser reconocidos estando dentro.

Los chicos cantaban canciones en contra del sistema, de sus viejos, pero no en contra de la pobreza. Las palabras que estas nuevas corrientes han anulado fueron claves para nuestra generación, por ejemplo colonialismo. Nadie habla de colonialismo, ni de imperialismo. Nadie piensa que el imperialismo es un problema para nosotros, ni siquiera desde la dirigencia política con excepción hecha de Cristina Fernández..

BV: y quien lo piensa no se anima a decirlo porque cree que es un concepto desfasado…

JV: Allí entonces tenes el trabajo bien hecho de esos poderes nuevos sobre la subjetividad nuestra. Lo que resume todo es el concepto de la multiplicidad infinita de las agendas de las minorías. Lo que en otro tiempo era izquierda o progresismo hoy está dividido en muchos feminismos, en varios ecologismos, en indigenismos, veganismos, terraplanismos…Mientras nosotros discutimos tonterías, regresó el nazismo. El nazismo desfila por las calles de Madrid…El enemigo es el de siempre, nosotros somos los que hemos perdido el rumbo…

BV: Vos la definís como una derecha fascistoide que volvió sin vergüenza y haciéndose cargo de nada…

JC: Seguro, pero ellos aprendieron y nosotros no. ¿Qué aprendieron?... A usar los nuevos sistemas de comunicación, a hacerse los buenos, a decirle las cosas a la gente en la cara…Si vos vivís con tu barrio habitado por inmigrantes, a los que vos ves todos los días y antes no estaban y viene la derecha y te dice ese es el enemigo…y vos le crees. 

La derecha entendió cosas. Entendió porque se lo enseñaron, lo trabajan todos los días, viaja a formarse y nosotros decimos que “el amor vence al odio”, que es muy lindo como slogan, pero una mentira grande como una casa…

El poder es el poder. Este poder nuevo que tiene una década ha arrasado con todo. Hoy Black Rock tiene más plata que Bélgica. Quizás una guerra puede rearmar un nuevo orden internacional…es muy complejo el panorama.

BV: Ante ese panorama… ¿cómo hace un escritor, desde la escritura, para plantear críticamente estas posiciones y lograr llegar a quienes son los protagonistas principales que son esos pibes?

JC: Yo no me animaría a plantear probables salidas. Los que tenemos que hacer una reflexión profunda es nuestra generación, porque el enemigo es siempre el mismo, lo único que más poderoso. Es la oligarquía…pero nadie habla de oligarquía, hablamos de si Picasso era machirulo…

BV: ¿cómo se explica la oligarquía en 40 caracteres?

JC: Claro, claro. En un minuto hay cosas que se pueden hablar y otras que no. La captación de nuestras subjetividades han desaparecido al enemigo, desaparecen los conceptos y nos quedamos contra quien luchar…qué mundo queremos…cuál es el enemigo…No se le puede decir al enemigo el enemigo porque se arma un escándalo…Nosotros no estamos sabiendo usar las armas del enemigo, no lo estamos haciendo, usamos los mismos mecanismos políticas de hace 30 o 50 años… El enemigo en cambio aprendió, está fortalecido, es rico, entrena, lo sostienen grandes corporaciones comunicacionales y nosotros seguimos pensando que todo pasa por poner un cartel en la esquina…

BV: Igualmente el desafío de las izquierdas tiene que ser generar alternativas. Coincidimos con que en muchas ocasiones nos quedamos con los postulados de siempre y que han caducado pero si usamos las armas del enemigo nos terminamos transformando en ellos, en lo que justamente no queremos ser. Debemos ser capaces de generar una alternativa que no sea la misma de siempre y que sea superadora…

JC: Puede ser. Las armas están ahí para usarlas bien o mal. Yo me refiero que a nosotros con tik tok nos están haciendo mierda y nosotros no sabemos usar tik tok y no tenemos asesores que nos digan como hay que usar tik tok. Entre las personas más influyentes de la Argentina está Milei, entonces si vos estás distraído, no tenes formación política y ves eso te crees que eso es la verdad. ¿Cómo combatimos eso? No lo combatimos…

BV: En la nota “La Pibada”, Javier Chiabandro dice: “qué quedará en pie, las redes sociales, los super-ricos, una derecha fascistoide que volvió sin vergüenza y haciéndose cargo de nada. Nosotros tratando de arreglar las cosas a los manotazos y atándolas con alambre y la desigualdad aplastante que impera en el mundo, desigualdad que ya nadie combatirá porque de a poco está saliendo de agenda”. 

JC: Muchas gracias. Quisiera recordar al querido Pepe Cuenca, mandarle un cariño sea que sea donde se encuentre y agradecido de la invitación porque siempre sirve para pensar.

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