Hace 90 años, Uriburu derrocaba al gobierno constitucional. Con él llegaba el autoritarismo a Balcarce

Noventa años atrás, la oligarquía terrateniente, varios medios de comunicación, sectores del movimiento estudiantil y organizaciones fascistas generaron el ambiente para el estallido del golpe militar. Proclamaban en las calles: “Democracia si, dictadura no: LIBERTAD”. Tal vez se referían a la “libertad” de imponer su voluntad, como fuere.

Y el golpe estalló. El 6 de septiembre de 1930, el general y ex diputado conservador José Félix Uriburu, miembro de una familia aristócrata salteña, al mando de 600 cadetes y 900 soldados ingresó a la Casa Rosada. Puso fin al gobierno de Hipólito Yrigoyen, que 2 años antes fuera electo por más del 61 % de la ciudadanía que acudió a votar. Lo apoyó la Standard Oil, compañía petrolera estadounidense. También algunos intelectuales.

El gabinete de Uriburu quedó compuesto por lo mas rancio de nuestra oligarquía. Con ello recuperó el aparato del Estado, base de sus negocios.

AUTORITARISMO EN BALCARCE:

Con Uriburu, el autoritarismo también llegó a Balcarce y dio inicio a una década marcada por el patoterismo, la violencia y el fraude. Debido a ello, en 1940, el gobierno provincial se vio obligado a intervenir la intendencia municipal.

El reconocido vecino Horacio Albani recordó las consecuencias de la década infame en Balcarce, durante un acto público organizado por la APDH local, exactamente 8 años atrás, en el salón de la Escuela Media 1. Expresó que el diario antiyrigoyenista “La Nación” titulara 10 años después del golpe: “La intervención a Balcarce, una sucursal de Avellaneda, tiene un significado de limpieza”.  Señaló que desde el 6 de septiembre del 30 hasta la intervención, Hortensio Miguens, antiguo comisario de Patagones, fue amo, dueño y señor de fortunas y de vida.

Dijo el tradicional Diario: “Si Avellaneda fue la capital del fraude y la corrupción; si en ella fijaron su sede las más bajas expresiones de una sucia y exótica forma de la política, Balcarce ha sido el símil correspondiente; algo así como una sucursal de Avellaneda; con el agregado de que allí se entronizó la más torpe forma de patoterismo y la violencia”. Y agregó: “Balcarce supo, bajo el régimen de Hortensio Miguens, de todo cuanto puede sufrir un pueblo. Se vejó a los ciudadanos, se desvirtuó su voluntad en los comicios, se persiguió a los adversarios hasta el hogar,
y se benefició con los curas de prebendas a los incondicionales, instrumentos de este proceso de descomposición”.

Luego, el diario agregó: “En Balcarce se llegó a aplicar el exilio de sus habitantes como represalia con el hecho de que no se corresponda incondicionalmente a su caudillo. Jefes de familia fueron obligados a vivir fuera de Balcarce, y se les fijó arbitrariamente días para que pudieran ir a visitar a su familia. Los desterrados eran numerosos…. La Constitución Nacional y su art. 14 no existían para Balcarce, es decir para la mentalidad de Hortensio Miguens.”….

El diputado socialista Bronzini expresó en la Legislatura provincial en 1935: “En Balcarce se ha hecho prácticamente imposible la vida de los militantes de nuestro partido: no se tolera la existencia de ningún grupo de ciudadanos que se atreva a discrepar con las directivas políticas, administrativas y sociales del grupo gobernante”… También afirmó que de nuestra ciudad debieron ausentarse varios dirigentes del Partido, a los que identificó. Dijo además, que los hechos ocurridos no eran siempre imputables a los altos dirigentes, ya que también la policía era responsable por responder a los intereses de los caudillos locales. (Balcarce. Visión histórica de un Partido. T. I., pág. 72. 1987).

En un informe elaborado por el Ministerio del Interior en 1940, se calificó a la situación de Balcarce, previa a la intervención, como “gravísima”. (ídem, pág. 81).

La dictadura de Uriburu desencadenó atropellos, persecuciones, torturas y muertes. Las condiciones de los trabajadores se vieron gravemente afectadas. Hubo reducción de salarios, aumento de la desocupación y explotación laboral mediante largas y penosas jornadas de trabajo. Organizó el fraude.

Balcarce también padeció a Uriburu y sus secuaces.

Como en todo gobierno, también en la década infame se hicieron obras en nuestra ciudad, con el dinero de todos. Eso no borra el autoritarismo, ni el fraude.

Curiosamente, Balcarce aún le rinde homenaje al dictador cada día. Ya no hay caso igual en el país.

Mantener la memoria ayuda a comprender el presente.
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