Mar del Plata: diez años de prisión para un hombre por el femicidio que no fue en un Renault 12

Romina Gabriela Damaris Blanc la pasaba bien aquella noche del 26 de noviembre de 2019. Intentaba divertirse con sus amigos en una fiesta que se llevaba a cabo dentro de casa ubicada en Uruguay y Avellaneda, cuando recibió el llamado de su ex pareja, Víctor Hugo Rivero (66).

La actitud del hombre la inquietaba. Porque la Justicia, incluso, había intervenido para evitar que se acercara a ella, imponiéndole una orden de restricción de acercamiento que tenía vigencia hasta mayo de 2020. Era, como muchos, un típico caso de violencia de género que aún no había llegado al momento límite. Hasta ese día.

La relación sentimental de Damaris Blanc y Rivero había finalizado en malos términos, claramente, y por eso la mujer lo había denunciado. Le tenía miedo y no quería tener más contacto con él. Como ocurre en estas situaciones, luego de la intervención judicial el hombre no podía acercarse a menos de 300 metros de ella ni comunicarse de ninguna forma.

Por ese motivo, cuando aquella noche comenzó a recibir sus llamados telefónicos, la celebración, para Damaris Blanc, estuvo acabada. Poco después, alrededor de las 3.30 de la madrugada, abandonó la vivienda de uno de sus amigos y decidió caminar hacia la suya. Y fue entonces cuando Rivero la interceptó, en el cruce de Alvarado y Jara. El hombre la instó a subir a su automóvil marca Renault 12 de color negro “para hablar”. Ella se negó, pero indefectiblemente lo hizo, obligada. Una vez en el interior del vehículo, Rivero le dijo que quería retomar la relación. Recibió una respuesta negativa. Le imploró que reflexionara. Volvió a escuchar lo que no deseaba. Gritó. La insultó. Protestó. Y, ya desquiciado, tomó un cuchillo que llevaba consigo y la atacó en varias oportunidades.

Damaris Blanc se defendió y sufrió varias lesiones en su accionar, pero gracias a eso logró sobrevivir. Bajó del auto como pudo y salió corriendo en busca de ayuda.

Toda esa secuencia quedó probada a partir de una investigación que realizaría luego la fiscal Andrea Gómez y que, más de un año y medio después, llegó a debate. La investigadora y la defensa del imputado, que fue detenido esa misma noche y en esa condición permanece, llegaron a un acuerdo en un juicio abreviado. Resolvieron que Rivero fuera condenado por “homicidio agravado por el vínculo y por tratarse de un hecho perpetrado por un hombre contra una mujer mediando violencia de género en grado de tentativa”.

De esa forma, recibió la pena mínima que prevé semejante delito: 10 años de prisión. La misma fue homologada por el juez Roberto Falcone, del Tribunal Oral Nº 2 de Mar del Plata, en un fallo al que accedió LA CAPITAL en el que se cuentan más detalles del caso.

La detención de Rivero

Luego de haber sido apuñalada, Damaris Blanc corrió hacia Don Bosco y Primera Junta, donde fue asistida por efectivos de la comisaría cuarta que ya habían tomado conocimiento de lo ocurrido a través de la comunicación de un vecino al Servicio de Emergencias 911. El testigo había escuchado ruidos extraños y gritos de la mujer en la calle, por lo que decidió llamar a la policía.

Al encontrarse con la víctima, los uniformados la socorrieron: estaba ensangrentada. Poco después, llegó al lugar una ambulancia del SAME y el personal médico descubrió que tenía heridas producto de un ataque con arma blanca en la zona del cuello y en los brazos. Las ultimas lesiones eran producto de sus maniobras defensivas, mientras que la primera había sido causada por un puntazo que podría haberle costado la vida. Precisamente por ese motivo es que los investigadores consideraron, luego, que Rivero había cometido un intento de asesinato. También lo acusaron por “desobediencia”, ya que había incumplido la orden de restricción de acercamiento a su ex pareja, y agregaron que al momento de su detención estaba alcoholizado.

Es que al hombre lo atraparon muy pocos minutos después de que Damaris Blanc fuera socorrida por los efectivos. Según quedó reconstruido en la causa, a Rivero lo atraparon a bordo del mismo automóvil en el que había agredido a la mujer, quien dio los datos precisos de lo ocurrido. Dijo que su ex estaba ebrio y se movilizaba en un Renault 12 de color negro. También mencionó la ubicación del sitio donde había sido atacada.

En un veloz operativo, los uniformados lograron apresar al agresor en las inmediaciones de dicho lugar: en el interior del rodado encontraron el arma blanca utilizada. Pero eso no fue todo: cuando le extrajeron sangre en el marco de los protocolos de detención, se descubrió que presentaba 0,93 miligramos de alcohol en sangre.

Además de ser condenado, Rivero sufrió el secuestro de su Renault 12. Ese en el que aquella madrugada casi mata a una mujer que no quería ni quiere verlo nunca más.

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