Descubren fósiles de los últimos teratornos sudamericanos cerca de Miramar

Investigadores pertenecientes a la Fundación Azara, el CICYTTP-CONICET Diamante, la Facultad de Ciencia y Tecnología-UADER y el Museo Municipal de Ciencias Naturales Pachamama, dieron a conocer que recientemente fueron hallados fósiles de teratornos sudamericanos cerca de Miramar.

El lugar donde se recuperaron los restos de estas aves gigantescas, extintas hace unos 12.000 años, se ubica dentro de la proyectada Reserva Natural, próxima a Miramar y Mar del Sud.

Cabe señalar, que a pocos kilómetros de ese lugar se conformará una estación científica la cual está pautada inaugurarse los próximos meses.

De igual manera, se informó que durante la década del 80’ ya se habían encontrado evidencias similares en Playa del Barco, sobre un yacimiento cercano a Pehuén Có y anteriormente en el río Salado de Santa Fe, cerca de Manucho. Además, se adicionó un ejemplar más, reportado previamente como un cóndor, que fuera recolectado entre 1930 y 1950, también en esta última provincia.

Según marcan los especialistas se reconocieron unas siete especies de teratornos. Con un peso estimado en 70 kilogramos y una envergadura alar de hasta 7 metros la denominada “Argentavis” es el ave voladora de mayor tamaño conocida hasta el momento.

Los primeros restos de teratornos fueron descubiertos en 1909 en los célebres pozos asfálticos de Rancho La Brea, California. Allí se recuperaron centenares de ejemplares pertenecientes a la especie que da nombre a esta familia de aves extintas: Teratornis merriami (“ave monstruosa de Merriam”, como refiere su nombre científico). A pesar de que se conocen evidencias desde hace más de un siglo, sus vinculaciones con otras aves permanecen aún inciertas, postulándose relaciones con los cóndores, los pelícanos y las cigüeñas.

“Se cree que los teratornítidos se originaron en América del Sur ya que sus restos más antiguos fueron hallados en yacimientos con edades de entre 25 y 5 millones de años ubicados en Brasil y Argentina. Luego de este periodo de tiempo desaparecen del registro fósil sudamericano, pero se vuelven notablemente abundantes y diversos en América del Norte hasta su extinción al final del Pleistoceno, unos 12 mil años atrás. La ausencia de estas gigantescas aves durante los últimos 5 millones en América del Sur de años, era hasta el momento un misterio”, señaló Marcos Cenizo, de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara.

“Su presencia había pasado inadvertida por muchos años, algunos materiales fueron colectados en la década del 30, en parte porque se trataba de ejemplares muy fragmentarios y fácilmente confundibles con cóndores. Igualmente, hace unos 10 años comenzamos a ver que no se trataba de cóndores, por suerte pudimos hallar nuevos y más completos especímenes confirmando que en realidad eran teratornítidos”, ampliaron desde la comitiva científica.

Otro de los datos reflejados, fue que por su tamaño estas aves ocuparon lugares significativos en las redes tróficas del Pleistoceno en América del Sur, siendo de gran relevancia a la hora de comprender como funcionaron los ecosistemas pasados y de este modo interpretar con mayor profundad el funcionamiento de los actuales.

“Son procesos históricos por lo que debemos ahondar también en el pasado para comprender su origen, desarrollo y estructura actual”, argumentaron los profesionales.

En el estudio de estos materiales, participaron los investigadores Marcos Cenizo, Jorge Noriega, Raúl Vezzosi, Daniel Tassara, Rodrigo Tomassini, integrantes de las instituciones citadas.

Fuente: LaCapital

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