Miramar: un circo varado por la pandemia espera abrir sus puertas en Navidad

A mediados de marzo de este año, el circo Luxor de origen uruguayo, arribaba con muchas expectativas a Miramar con el propósito de ofrecer un completo espectáculo que atrajera a grandes y chicos.

El comienzo no fue fácil, por una confusión se instalaron en un lugar donde el municipio los obligó a retirarse cuando prácticamente tenían toda la estructura armada y finalmente recalaron en el espacio situado sobre avenida 40 y 9.

Pero nunca nadie imaginó que la estadía en ese lugar sería mucho mayor a la esperada, no por el éxito de las funciones y la venta de tickets, sino por la agotadora pandemia de coronavirus que aún el mundo sigue padeciendo y hasta con importantes rebrotes que obligaron a nuevas restricciones en países de Europa.

El circo directamente no pudo abrir, pero en medio del contexto sanitario complejo la mayoría de sus integrantes decidieron realizar la cuarentena en la ciudad y evitar traslados que pusieran en riesgo su salud y las de sus familias.

Los meses fueron duros, y si bien hubo cierta ayuda del Estado municipal, los ingresos económicos eran prácticamente nulos. No obstante, para varios surgieron posibilidades de trabajo que los ayudaron a sobrevivir en medio de la crisis, entre ellos, la cosecha del kiwi una actividad que está creciendo sin pausa en la zona.

Hoy el panorama es distinto, todos trabajan a destajo para poner en condiciones la enorme carpa con capacidad para 1000 espectadores que se verá reducida por un protocolo sanitario que les permitiría abrir al 50%, pero hay alegría y cada cual tiene una tarea asignada para que cuando llegue la fecha clave, el 25 de diciembre a las 21:30, puedan abrir sus puertas, volver a hacer lo que aman en esta vida ambulante.

“Estamos muy emocionados, realizamos una movida enorme donde traje a mi hijo de Alemania y a mi hija que estaba trabajando en otro lado. Ellos al igual que mi señora son uruguayos y yo argentino, por eso permanecimos allí tres años. Toda la vida nos dedicamos a esto””, indicó a LA CAPITAL, Carlos Echegaray (55), propietario y presentador del circo Luxor.

Experiencias

Más allá de tener su propio escenario con una carpa principal y otras dos de menor tamaño, anteriormente Echegaray fue, entre otras cosas, trapecista y presentador en el circo Rodas. También trabajó durante algunos años junto al mexicano Carlos Villagrán, que personifica al famoso Quico.

“Soy la cuarta generación de familia en circo, tengo a mis hijos y nietos que continúan este legado. Es difícil a veces la actividad, muchos la hacen, yo la amo, me gusta estar con la gente y recibirlos cuando llegan a la función”, aclaró.

No obstante, Echegaray aclaró que “la pandemia me pegó mal, porque invertí mucho en esta actividad inclusive debí vender mi camioneta para poder subsistir. El globo de la muerte que tenemos es el único que existe en Sudamérica”.

Dentro de ese complejo panorama y pese a un inicio fallido, el dueño del Luxor aseguró que “la comunidad los acobijó muy bien, fueron respetuosos y también nosotros nos cuidamos mucho. Dios nos puso en nuestro camino el sitio y las personas justas. Fue el lugar correcto para permanecer en la pandemia”.

Mientras culmina el dialogo con Echegaray, afuera el movimiento es intenso, los niños juegan, mientras que los jóvenes y adultos van de un lado a otro tratando de poner a punto todo. No quieren dejar ningún detalle librado al azar porque quedan pocos días para la inauguración y el reencuentro con los espectadores, esos que tanto extrañaron a lo largo de todos estos últimos meses.

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