“Cacho” Scarpati: el balcarceño capturado que logró huir de las patotas de la dictadura

Juan Carlos “Cacho” Scarpati nació en Balcarce el 26 de septiembre de 1939. Su padre se llamaba Juan y fue herrero de Juan Manuel Fangio en sus primeros años de corredor.

Su sobrino nieto, el profesor Facundo Garavano, residente desde años atrás en Ensenada, dialogó con “Balcarce Vox” a través de FM 105.1, sobre este valiente al que definió como “un tipo que le ponía el cuerpo a las ideas”.

Relató que el padre de Cacho falleció a los 33 años y que su muerte llevó a su madre y a su hermana a radicarse junto a él en Mar del Plata. Dijo que militó en la resistencia peronista, y que allí se integró a las Fuerzas Armadas Peronistas. Luego pasó a militar en Montoneros. Más tarde se trasladó a La Plata. Tuvo una hija. Se le conocía como “el loco César”.

Casi un mes después de que los militares usurparan el gobierno, Juan Carlos Scarpati fue detenido en una cita cantada. Al resistirse recibió 9 balazos en su cuerpo.

Garavano dijo que su tío abuelo fue conducido al centro clandestino de detención de Campo de Mayo. Allí lo mantuvieron vivo, ya que sus captores deseaban su mejoría para obtener de él información. Sufrió todo tipo de torturas. Pese a ello logró almacenar datos en su mente. “Retuvo nombres que oía y por debajo de su venda observó el lugar. Eso luego le permitió reconstruir el plano de la monstruosa cárcel”, dijo.

Facundo Garavano señaló que, tal como surge del relato de un sargento de apellido Ibáñez, un detenido, de nombre Clemente, mencionó la existencia de una imprenta clandestina en La Plata y agregó que Cacho probablemente podría identificar la casa en la que funcionaba.

Garavano dijo que la patota de captores salió a bordo de dos coches hacia La Plata. Él era conducido en uno de ellos junto a algunos de sus secuestradores. A poco de llegar, el otro automóvil recibió orden de dirigirse a otro destino. Afirmó que al arribar al lugar, dos de sus captores bajaron. (Se sabe que los miembros de las patotas corrían a alzarse con el botín de las viviendas violentadas). Ello le permitió a Cacho Scarpati descender del auto velozmente y reducir a un conductor que muy cerca estaba estacionando su vehículo. En él huyó. Se sabe que luego cambió de automóvil y llegó a la ciudad de Buenos Aires. Transcurría septiembre de 1977.

Facundo Garavano expresó que Scarpati logró de inmediato rescatar a su hija, que se encontraba al cuidado de sus familiares y que con ella consiguió atravesar la frontera y llegar a España.

Su sobrino nieto afirmó que inmediatamente Scarpati hizo público su testimonio en España. Denunció las violaciones a los derechos humanos que ejecutaba el gobierno cívico-militar en la Argentina. Dijo que brindó nombres de represores y planos del macabro Campo de Mayo. Con ello luego se pudo reconocer el centro de tortura, pese a las posteriores modificaciones en él efectuadas por la dictadura poco antes de verse obligada a dejar el poder, contribuyendo a demostrar la existencia de un plan elaborado y sistemático, tendiente al exterminio de seres humanos.

Lamentablemente, su suegro y su cuñado, guardianes de su pequeña hija, fueron secuestrados, torturados y encarcelados por las patotas del régimen en Mar del Plata.

“Cacho Scarpati fue un militante de la justicia social”, dijo Garavano, y agregó: “La historia de Cacho es cinematográfica”.

En España nació su segundo hijo. Varios años después, “el loco César” regresó a la Argentina. Continuó militando dentro del peronismo. Fundó la Agrupación “Peronismo 26 de Julio “, aún activa.

“Es bueno reivindicarlo, y es bueno que en su pueblo se lo conozca un poco más”, sostuvo Facundo.

Dijo Juan Carlos Scarpati: “La oligarquía y el imperialismo, con el Ejército como mano de obra, impuso un país con industrias caídas, entrega del patrimonio nacional, desocupados, hambre y exclusión. Nosotros luchamos por una patria más justa, un país con justicia social”.

El luchador balcarceño murió el 16 de agosto de 2008. Había cumplido 68 años.

Juan Carlos Scarpati dejó una gran enseñanza expresó Facundo Garavano: “No claudicar nunca y luchar por las ideas”.

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