Dra. Graciela Pilone: "Casa tomada"

Están afuera con lo puesto, los dueños de la casa y de los campos que les generan ganancias para vivir de rentas. Esa noche traspusieron finalmente la puerta maciza y entraron. Ruidos de voces apagadas y presencia rotunda y silente que anunciaba la embestida en anónima prepotencia. La casa estaba tomada.

"Una toma de tierras por dentro: la historia de la usurpación que creció más rápido que la pandemia"  anunciaba Clarín; una instantánea equivocada de un problema que ha asolado a nuestro territorio y a América Latina, aplastada por una desigualdad continental que ha empobrecido generaciones. El desamparo de no tener Tierra, Techo y Trabajo tiene la historia de la conquista y el posterior latifundio de las colonias hispanoamericanas, la generación del 80, la élite gobernante de la República conservadora desde 1880 a 1916, repartió grandes extensiones de tierras arrancadas a los pueblos originarios con la aristocrática espada de Julio Argentino Roca y sus seguidores.

Hoy la contienda se determina entre la desesperación de asentar sus pocas pertenencias en un lugar malsano sin servicios mínimos de salubridad, y el derecho a la propiedad privada en tierras generalmebte ociosas, pero amparadas por la ley del sistema . Dos realidades que se confrontan y como en la guerra, nadie gana después de tanto infortunio. En la provincia de Buenos Aires, más extensa que algunos países europeos, están en disputa 4.300 hectáreas de tierras en asentamientos precarios con toda la miseria, el despojo y el riesgo de ser víctimas de presiones fraudulentas por ser grupos originalmente vulnerables.

Pero cómo salir cómo salir de esa dualidad de pobreza y derechos de propiedad, en una sociedad habituada a defenderse más que a comprenderse?  Esa pregunta se la ha planteado quien  representa a un gobierno preocupado por el bienestar de sus ciudadanos y la preservación de la paz social, con menos mano dura y más manos a la obra, aunque algunos no lo entiendan. La diputada por Buenos Aires María Rosa Martínez ha presentado el proyecto "MARCHA AL CAMPO" que considera el repoblamiento del interior como camino inverso.En etapas, se irán habitando las 12.000.000 de hectáreas de tierra fiscal censadas  hasta ahora, en donde se ofrecen las parcelas en comodato a largo plazo incluso heredable  para la producción sustentable en cooperativas de trabajo, atendiendo a la soberanía alimentaria. Estará dedicada primeramente a trabajadores rurales sin tierras, asistidos por extensionistas. Este proyecto en una estrategia global se integra con la construcción de caminos, obras hidráulicas y de riego, energía renovable, luz, establecimientos sanitarios y educativos, que generan el circuito virtuoso de bienestar y producción con perspectiva de género y sentido ecológico.

Y entonces recordé que una Nación son sus habitantes y su territorio, su tierra, que es rentada por generaciones pero es inalienable, tiene el valor de la historia, del sacrificio y los sueños. "El destino quiso que fuera desgraciada, y no se me dio la gana" , dijo una abuela colombiana. Si nos unimos detrás de un futuro que incluya en vez de excluir y condenar, pueda ser que un mundo mejor sea posible.
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