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23 de enero de 2020

¿Corresponde abrir fuego contra el conductor de un vehículo que evade un control dentro de la ciudad?

Ocho meses atrás, varios policías bonaerenses emprendieron la persecución de un auto Fiat 147 en San Miguel del Monte. Luego de una serie de disparos injustificados por parte de la policía, el auto perdió el control y chocó de frente con un camión. Fallecieron 3 niños de 13 y 14 años y un joven de 22. Otra menor resultó gravemente herida.
Varios hechos con fatales consecuencias han ocurrido en otros puntos del país debido a la persecución policial a automovilistas que eluden controles,  o que no se detienen ante el requerimiento de hacerlo.
Todo ciudadano debe abstenerse de eludir los controles policiales y debe acatar sus justificadas indicaciones.  No obstante, el no hacerlo no debiera posibilitar a los uniformados poner en riesgo la vida de quien comete la falta,  o de quien ocasionalmente  transitare o residiere en el lugar.
En caso de fuga durante un control, los efectivos policiales no debieran disparar ni participar de una persecución. Debieran limitarse a dar aviso a otros móviles para que en conjunto se monte un operativo cerrojo con el fin de detener al evasor. En nuestra ciudad, ello es posible.
El disparo policial sólo debiera concretarse en caso de sufrir un ataque proporcional.
Tal vez muchas personas justifiquen los disparos policiales. ….. ¿ También  los justificarían si un familiar recibiere casualmente en su cuerpo una de esas balas ?
Los mensajes que alientan a la policía a disparar en cualquier circunstancia son extremadamente peligrosos.
Hechos como el ocurrido ayer en Balcarce, con otro 147, deben ser de inmediato investigados por el Poder Judicial.
Las autoridades políticas locales no deben hacerse las distraídas una vez más. Corren el riesgo de transformarse en corresponsables de un factible hecho luctuoso.
Desgraciadamente, los balcarceños y balcarceñas ya hemos conocido el “gatillo fácil” en la ciudad.  No queremos revivirlo, ni  convertirnos en un nuevo San Miguel del Monte.
Estamos a tiempo de evitar un nuevo caso.
El Estado no debe ser un propagador de inseguridad.
El Estado debe, ante todo, proteger la vida.
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