La causa por la muerte de Iara Nardelli vuelve a abrirse tras dos años de dudas y silencios

La muerte de Iara Maia Nardelli, la adolescente de 16 años que estaba institucionalizada en Aldeas Infantiles por un cuadro de vulnerabilidad emocional, sigue envuelta en interrogantes. Lo que comenzó como una investigación por averiguación de paradero, derivó en el hallazgo de restos óseos en un descampado de Mar del Plata y terminó archivado bajo la hipótesis de suicidio. Hoy, más de dos años después, la causa fue desarchivada y vuelve a estar bajo análisis judicial.

Iara fue vista por última vez el 30 de junio de 2023, cuando salió sin autorización del hogar donde estaba alojada. Horas antes había mantenido contacto normal con su madre, Mariela Quintanilla, pero un audio enviado por la adolescente, llorando y despidiéndose, encendió las alarmas. El teléfono se apagó y no volvió a responder. La denuncia por su desaparición se realizó recién después, en medio de demoras y versiones que la familia considera negligentes.

El 10 de julio, un trabajador encontró un cráneo en un descampado del oeste marplatense. Con los rastrillajes aparecieron otros restos óseos, prendas, anteojos y un cuaderno que pertenecían a Iara. Las pericias confirmaron su identidad, pero no lograron establecer la causa de muerte. Aun así, la investigación se orientó hacia un suicidio, sumando la hipótesis de que animales carroñeros habrían dispersado el cuerpo.

Para la familia, esa conclusión fue apresurada. Denunciaron que quedaron pericias sin realizar, que se hallaron cabellos que no coincidían con el ADN de la adolescente, que su celular fue activado luego con otros chips y que nunca se aplicó el protocolo correspondiente para muertes violentas de mujeres. Pese a esos cuestionamientos, la fiscalía archivó la causa por falta de pruebas concluyentes.

El giro llegó a fines de 2025, cuando el abogado Juan Pasquini solicitó el desarchivo del expediente. Argumentó deficiencias graves en la investigación forense y pidió nuevas medidas probatorias para determinar si la muerte fue autoinfligida o si intervino un tercero. La fiscal Florencia Salas hizo lugar al planteo y ordenó reabrir la causa, revisar actuaciones y retomar líneas de investigación que habían quedado inconclusas.

No hay imputados ni una hipótesis oficial alternativa, pero la Justicia reconoce ahora que hubo vacíos que no debieron existir. Mientras tanto, la madre de Iara insiste en que su hija no murió sola y que el Estado debe explicar cómo una adolescente bajo tutela judicial pudo desaparecer sin que nadie lo advirtiera a tiempo.

La reapertura no trae certezas inmediatas, pero devuelve a escena las preguntas que nunca se respondieron. Qué pasó con Iara, cómo murió y por qué la causa fue cerrada sin agotar todas las instancias, son interrogantes que vuelven a exigir una respuesta.

Con información de Infobae

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