El pique se produjo a las 22.15 y, tras más de una hora de intensa lucha, Ojeda consiguió extraer el ejemplar a las 23.20, superando ampliamente su propio récord anterior y el récord vigente en la boca de Mar Chiquita.
Durante la jornada estuvo acompañado por su hijo Bautista, a quien agradeció especialmente por la asistencia con las luces y las advertencias a otros pescadores para facilitar la maniobra de izado.
La corvina negra capturada alcanzó un peso de 22 kilos, convirtiéndose en una de las piezas más relevantes obtenidas en los últimos tiempos.

