Murió el “Toro” Daniel Abelén

Falleció en esta ciudad, tras pelear durante años contra el cáncer, el ex futbolista y entrenador Daniel Oscar Abelén, el “Toro” para casi todos los que lo conocieron, docente de cientos de directores técnicos surgidos de la Escuela de la filial Mar del Plata de la Asociación de Técnicos de Fútbol Argentino.

Si bien para los más jóvenes de los futboleros marplatenses está más cercana en el tiempo su actuación como docente y entrenador, Abelén fue un muy buen futbolista que se destacó en tiempos de muy buenos futbolistas en las canchas marplatenses.

Había hecho inferiores en Gimnasia y Estudiantes de La Plata y cuando tenía continuidad en la Reserva “pincha” y había jugado un amistoso para el equipo de primera en Colonia (Uruguay) se “cruzó” con Carlos Bilardo y se tuvo que ir. Los dirigentes platenses pensaron en cederlo a Los Andes de Lomas de Zamora, pero él, con veinte años, eligió Mar del Plata y se enamoró de la ciudad. Salvo salidas esporádicas salidas laborales, aquí se quedó para siempre.

Kimberley fue el primer club marplatense que apostó em 1974 por este “8” laborioso que llenaba los ojos por su condición de zurdo nato. Al año siguiente su padre enfermo de gravedad y decidió regresar a La Plata para acompañarlo hasta el día de su muerte y fichó para jugar el Torneo de Primera C para Villa San Carlos.

Al año siguiente Diego Ibáñez lo trajo para jugar al Talleres recientemente ascendido. Y luego pasó por Círculo Deportivo (1977), Aldosivi/Defensores del Puerto (1978) y General Mitre (1979) hasta llegar a San Lorenzo, el club que le permitió jugar Nacionales y proyectarse.

Con San Lorenzo fue campeón de la Liga en 1980 y jugó el Nacional de ese año. No tuvo paciencia para quedarse en 1981 cuando llegó un aluvión de jugadores de AFA.

“Patota” Potente, uno de estos foráneos, le aconsejó que se quedara. “No seas boludo, vas a terminar jugando vos”, le decía. Pero no tuvo paciencia y se fue a Estudiantes de Olavarría, donde en 1980 había sido refuerzo para el Regional en un equipo fabuloso que no llegó al Nacional porque lo frenaron las inundaciones.

Regresó a San Lorenzo para jugar el Nacional de 1982 y Huracán de Parque Patricios le “echó el ojo” ylo contrató.  En el “Globo” jugó 8 partidos en el Metropolitano de 1982 y luego recaló en Sarmiento de Junín.

Finalmente, el “Toro” regresó a Mar del Plata en 1984 para afrontar los últimos años de su carrera.

Disfrutaron su calidad Peñarol (1984 y 1986), Aldosivi (1985), Boca (1988), Independiente (1989, único paso por Primera B, con ascenso incluído) y terminó su etapa como futbolista en River en 1990 con 37 años.

Enseguida comenzó su carrera como entrenador, que tuvo algunas discontinuidades. Su carácter frontal lo hizo chocar varias veces con los dirigentes. Independiente, Kimberley y Boca fueron sus equipos en Mar del Plata, aunque también se desempeñó en la zona. Su último club, por caso, fue Amigos Unidos de Balcarce.

Paralelamente a su actuación como entrenador, se desempeñó como docente y últimamente supervisor en el curso para directores técnicos de ATFA. No son pocos los egresados que coinciden en afirmar que no hubo profesor como él.

Le ponía mucha pasión a todas sus charlas futboleras y, de modo, inevitable, contagiaba ese entusiasmo y todo lo que sabía. A los periodistas que, sábado a sábado concurrimos a las canchas, casi siempre nos enriquecía con algún comentario futbolero. “No se olvide cuando califica que no está viendo la Champions League ni a Real Madrid”, solía decirle, para “acomodarlos”, a los más jóvenes que hacían sus primeras armas profesionales en el torneo marplatense de primera.

Respetaba a los entrenadores “empíricos”, a los salidos de la forja de la vida y del vestuario, pero siempre apostó por la enseñanza. Dignificaba la profesión y, al mismo tiempo, era duro para juzgarla.

“Los periodistas suelen tirarle flores a los entrenadores cuando un suplente entra y la rompe. Antes que elogiarlos deberían preguntarles por qué no pusieron a ese jugador de entrada”, reflexionaba.

Hace cinco años luchaba contra un cáncer de próstata que le hizo metástasis en los huesos. Pese a sus dolores, que tenía y muchos, le peleó siempre a esa enfermedad con optimismo y buena cara.

No hace tanto, en un gran artículo que el periodista Mario Gianotti escribió sobre él, le contaba de esa relación tan particular que había entablado con su enfermedad. “Cuando tenía cinco años me senté en la cama de mi abuelo para ver cómo se moría de cáncer, y después se murieron muchos parientes.

¿Cómo no voy a ser fuerte?…Si mi enfermedad es parte de mi vida. Por eso no me angustio, por eso no siento tristeza. Quizás será que lo he vivido todo…Si en el camino sos fuerte de la cabeza, tal vez le doblás el brazo a la suerte”, dijo aquella vez.

No pudo doblarle el brazo a la suerte, pero peleó contra ella como un “Toro”. Abelén, que había nacido en Berisso el 29 de agosto de 1953, tenía 67 años. Sus restos serán velados este martes entre las 14 y las 17 en Tomasini (Independencia, entre Brown y Falucho).

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