Nuevos incidentes y represión en los alrededores del velatorio de Maradona

Nuevos incidentes y una feroz represión por parte de la policía de la Ciudad de Buenos Aires se produjeron esta tarde en la intersección de la 9 de Julio y Avenida de Mayo, lo que llevó al Gobierno Nacional a exigir al jefe del Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que ponga fin al accionar de las fuerzas de seguridad contra los hinchas ávidos por despedir a Diego Maradona.

Luego de dos horas de tensión con el cordón que se formó para cortar el ingreso del público a la fila para llegar hasta la Casa Rosada se produjo una nueva y fuerte represión policial contra los fanáticos del ídolo.

La policía volvió a dispersar a la gente con balas de goma y gases lacrimógenos, tanto hacia el sur como hacia el norte y también para el lado del Congreso de la Nación.

"Le exigimos a Rodríguez Larreta y Santilli que frenen ya esta locura que lleva adelante la Policía de la Ciudad. Este homenaje popular no puede terminar en represión y corridas a quienes vienen a despedir a Maradona", expresó el ministro del Interior, Eduardo De Pedro, a través de Twitter.

Luego del pedido de la cartera de Interior, los cordones policiales impuestos a la altura de la 9 de Julio se abrieron al paso del público.

El diputado nacional Leopoldo Moreau, en declaraciones a Télam, responsabilizó al gobierno de la Ciudad por los incidentes.

"Lo vi con mis propios ojos, había un número no tan numeroso de gente y de repente la policía de la Ciudad lanzó un operativo de represión brutal con balas de goma y camiones hidrantes. No había ninguna razón para esto. Fue una provocación del gobierno de (Horacio) Rodríguez Larreta y de (Diego) Santilli. No hubo ningún desorden y de repente se desató una represión brutal", denunció.

El féretro de Diego Maradona fue retirado esta tarde del hall central de la Casa Rosada, donde se realizaba el velatorio, ante una invasión de fanáticos ávidos por darle el adiós en las últimas horas de la ceremonia.

El copamiento de miles de hinchas en el lugar hizo que el personal de seguridad de la sede de Gobierno llevara los restos del Diez hasta el Salón de los Pueblos Originarios, ubicado a unos 30 metros, donde se lo mantuvo bajo llave junto a la familia, a salvo de los desbordes.

Paralelamente, la Casa Rosada fue blindada en su perímetro por un cordón policial y un fuerte retén del cuerpo de Infantería por la entrada principal de Balcarce 50.

La invasión del recinto se produjo cerca de las 15.30 ante la concentración de hinchas en el ingreso al velatorio, que en principio iba a terminar a las 16.30 y luego se extendió hasta las 19 con el acuerdo de la familia del astro.

Cuando los efectivos de seguridad intentaban desagotar el hall central, un grupo de fanáticos copó el emblemático Patio de las Palmeras, donde permaneció entonando cánticos de homenaje al astro.

La decisión de extender el horario del funeral fue adoptada frente a los desbordes ocurridos en la Plaza de Mayo y sus alrededores por la enorme cantidad de personas.

Cerca de las 14, la policía de la Ciudad cortó el acceso de público en la intersección de Bernardo de Irigoyen y Avenida de Mayo, retén inicial de acceso al velatorio, y allí se registraron los primeros incidentes.

Más tarde, los disturbios se trasladaron al sector vallado, comprendido entre ese punto y la Casa de Gobierno, donde se registraron corridas, gases lacrimógenos y detonaciones de balas de goma.

Minutos antes de acordar la extensión del funeral, se había informado que el cortejo fúnebre con el cuerpo de Maradona partiría a las 17 desde la Casa Rosada para transitar por avenida 9 de Julio, Autopista 25 de Mayo y Acceso Oeste.

En ese comunicado, se ratificó que el funeral tenía como horario de conclusión las 16.30 "respetando la decisión de la familia".

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