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14 de abril de 2019

Dos condenados a 4 años y 6 meses de prisión por un violento asalto en nuestra ciudad

El 23 de febrero de 2018 una pareja de ancianos dormía en su casa de Balcarce, a solo cuatro cuadras de la plaza principal. De pronto un estruendo proveniente de la cocina los despertó. Sobresaltados, intentaron comprender lo que pasaba pero no tuvieron tiempo: dos delincuentes los golpearon, los maniataron y los despojaron de sus ahorros y sus joyas.

Esta semana Facundo Juárez y Pablo Solá, los dos violentos asaltantes, llegaron a un acuerdo de juicio abreviado y recibieron condenas de monto moderado pero de cumplimiento total, ya que a los dos se los declaró reincidentes.
Juárez recibió una pena de 4 años y 6 meses de prisión que se le unificó por otra anterior en 10 años, los cuales deberá purgar sin posibilidad de un régimen condicional. En tanto Sola cumplirá 4 años y 6 meses de prisión.

“Parece una pena módica pero hubo algunas circunstancias que la hacen trascendente, como el hecho de que no hayan usado armas y que deban cumplirla en su totalidad por ser declarados recinicidentes”, explicó Rodolfo Moure, fiscal de Balcarce.

El caso fue estremecedor no solo por la violencia sino porque posteriormente se confirmó que Juárez era el esposo de la empleada doméstica de las víctimas. Y Sola era un amigo al que había conocido en la cárcel de Batán, de donde poco antes habían egresado ambos.


Aquella madrugada de verano, la pareja de jubilados, compuesta por un hombre de 84 años con síndrome de Alzheimer, y su esposa atravesaron un trance trauamático. “La noche del robo fue horrible, es algo que recordarlo me pone muy mal. Me angustia. En todo momento pensé que nos iban a matar. No nos dejaban mover. Yo pedía por mi vida pero ellos nada, ni un vaso de agua, nada”, declaró la mujer.

Juárez y Sola atacaron a golpes a la mujer con más intensidad que al hombre hasta maniatarlos a ambos de pies y manos. Con esa ventaja intimidatoria y de violencia lograron alzarse con 15 mil pesos, un revólver, teléfonos y varias joyas, entre ellas las alianzas de casamiento del año 1956.

Los dos delincuentes huyeron por la puerta principal y, debido a que fue de madrugada, no hubo más testigos de su presencia allí que las propias víctimas.

La clave del
esclarecimiento

El elemento crucial para poder determinar quiénes eran los ladrones surgió de la empleada doméstica. En una primera declaración dijo que se enteró al día siguiente, al llegar a la casa de los ancianos a trabajar, con la situación, y que tanto su pareja como el “Oreja” Sola se habían quedado durmiendo toda la noche del hecho con ella .

Pero poco después la mujer reconoció amenazas y contó algo temerario: el mismo día en que ocurrió el brutal asalto, Sola había estado en su casa y comenzó a hacerle preguntas sobre la pareja de ancianos. Ella respondió sin “darse cuenta” e incluso Sola llegó a preguntarle si los “viejitos usaban alianzas”. Conforme la mujer le respondió que sí y le repreguntó para qué quería saber eso, Solá le contestó que para saber si “los habían robado antes”.

Moure y la policía de investigación establecieron que la mujer, que asistía los jubilados varios días a la semana, había dado alojamiento poco antes, en su casa de calle 112 y 21, a su marido Facundo Juárez y a un amigo carcelario, Pablo Solá, quien residía en Mar del Plata, en Arana y Goiri al 10600.

Ese dato se complementó con la declaración de la víctima mujer que sustuvo que no tenía confianza en la mujer doméstica y que podía haber estado involucrada en el robo. La anciana relató que días antes la empleada le había comentado que su marido había salido de Batán bajo un régimen de libertad asistida.

La huida

La relación entre Juárez y Solá y asalto fue cuestión de horas, unas pocoas después de que se conociera el hecho, y la policía dispuso un operativo parar detenerlos.

Ambos habían partido parar Mar del Plata al día siguiente y Juárez, al retornar a Balcarce, fue interceptado en la terminal. Tenía casi 5.000 pesos y un trozo de cadena perteneciente a las víctimas. Ademas calzaban un par de zapatillas nuevas que dijo, entonces, haber recibido de Sola.

Éste fue atrapado al día siguiente en cercanías de su vivienda y encima tenía algunas de las joyas de los ancianos. En su teléfono se encontraron búsquedas en Google sobre consultas de casas de compra y venta de oro.

A la mujer empleada doméstica no se le pudo imputar ningún grado de participación en el hecho y por eso es que a juicio solamente llegaron los dos hombres, quienes por consejo de sus defensores acordaron la modalidad abreviada.
El juez del Tribunal Oral y Criminal N°2 de Mar del Plata, Roberto Falcone, rubricó el acuerdo de partes y avaló la condena de 4 años y 6 meses de prisión para ambos.