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Barrio Gendarmería: tierra de la inseguridad

Recibimos y publicamos:

En los últimos días de este mes el Barrio Gendarmería está barajando unas cifras realmente alarmantes: 8 días, 6 robos. Todos, absolutamente todos y cada uno de estos asaltos  se realizaron en no más de 5 manzanas a la redonda.
Cada mañana lamentablemente los vecinos reciben esta noticia como un “buenos días”. La inseguridad se apoderó del barrio y los delincuentes actúan y se merodean con total impunidad por las noches.
Obviamente, no estaría escribiendo estas líneas si uno de los robos no hubiera afectado directamente a mi familia. El sábado 26 por la noche recibo la desagradable noticia que mis abuelos finalmente (y lo digo así porque ya lo presentíamos) fueron arrebatos en la tranquilidad de la noche de su profundo sueño, impunemente asaltados por un malviviente que seguramente no alcanza la mayoría de edad para poder estar tras las rejas, persona que los privó y los privará por el resto de su vida de poder apoyar la cabeza en su almohada y descansar plácidamente. Y todos preguntan: ¿les hicieron algo?, refiriéndose al maltrato físico, como estamos acostumbrados a que suceda. Yo les respondo que sí, que les hicieron algo. Les robaron para siempre la seguridad del hogar que levantaron con esfuerzo y sacrificio, les robaron noches de plácido descanso, les robaron la inocencia de dos viejitos que le permitieron el acceso al malviviente pensando que era un nieto que estaba en peligro (como alegó para entrar); y aparte de todo esto, les robaron la tranquilidad económica que habían estado cuidando y protegiendo con tanto esmero.

Y si hoy alzo la voz es por ellos, porque con 86 y 92 años, y después de un susto que no olvidarán jamás, no les queda fuerzas para defenderse, para intentar por lo menos evitar vivir estas injusticas. Quiero apelar a las autoridades a que nos den una mano para que nos cuidemos entre todos, para intentar decirle basta a esta inseguridad que está acechando al barrio de mi infancia, barrio donde vive mi mamá, mi hermano, mis tíos y mucha gente que quiero; barrio que parece una zona liberada, blanco de la inseguridad y de las personas que no saben conseguir dinero honradamente en estos últimos días. Hoy, y en esta oportunidad, afortunadamente sólo lamentamos pérdidas materiales pero ¿hasta cuándo podemos estar seguro de ello? ¿Nos tocará en algún momento lamentar otro tipo de pérdidas irrecuperables?



Ana Julia Mascioni
Dni 34469510
anitamascioni@hotmail.com