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"Si entran a mi casa a robarme otra vez, no voy a dudar en usar un arma de fuego"

Lo aseguró Alfredo Gatti, de 86 años, quien fue sorprendido por dos delincuentes que lo atacaron cuando se disponía a ingresar el auto a su vivienda. Lo golpearon, lo ataron y le robaron mil dólares. "Temía más por lo que le podía ocurrir a mi esposa, que está imposibilitada de desplazarse con normalidad, que lo que me sucediera a mí", afirmó.
"Me defendí como pude", dijo Alfredo Gatti, sorprendido, golpeado y despojado de mil dólares por dos delincuentes en su propia casa
Los recaudos que tomó al ver el movimiento sospechoso de dos personas no le sirvieron de nada a un jubilado de 86 años, que fue sorprendido cuando pretendía ingresar a su vivienda, agredido a golpes e inmovilizado con ataduras para finalmente ser despojado de una suma de dinero que allí guardaba.
EL HECHO
El violento episodio ocurrió en la noche del sábado, alrededor de las 20, en la calle 5 entre avenida Gonzales Chaves y 16, donde vive Alfredo Gatti y su mujer.
El nombrado, según relató, arribó a bordo de su camioneta. La actitud extraña de dos sujetos que estaban frente a su casa lo llevó a continuar su marcha y regresar un par de minutos más tarde.
Observó allí Gatti que no había nadie por lo que decidió entonces estacionar el vehículo frente a su casa para guardarlo. Mayúscula fue su sorpresa cuando dos desconocidos, que se habían escondido detrás de un automóvil que estaba estacionado a unos pocos metros, corrieron y se abalanzaron sobre él cuando estaba abriendo el portón de su vivienda.

"Fue un descuido mío, realmente. Creí que no estaban pero me esperaban escondidos detrás de un auto estacionado enfrente de mi casa", contó Gatti.
Los sujetos empujaron y tiraron al suelo a su víctima, que reaccionó ante semejante violencia. "Me defendí como pude, no me entregué fácilmente. Incluso, cuando podía, porque me tapaban la boca con sus manos, gritaba pidiéndole ayuda a mi mujer que estaba adentro de la vivienda", señaló.
En el forcejeo, los delincuentes le insistieron con su exigencia a Gatti: "danos la plata que tenés si no querés que te pase nada. ¿Dónde tenés la caja de fierro?".
Contó el damnificado, que decicó su vida al oficio de tornero, que la única caja de fierro que tiene es la de las herramientas, que estaba en su camioneta.
Para evitar que su vida corriera peligro, el jubilado accedió al pedido de los ladrones por lo que les dio unos mil dólares que estaban guardados en una caja.
"Temía más por lo que le podía ocurrir a mi esposa, que está imposibilitada de desplazarse con normalidad, que lo que me sucediera a mí", afirmó.
En momentos en que Gatti se defendía del ataque como podía, un vecino que coincidió en pasar por el lugar decidió llamar a la Estación de Policía Comunal, cuyo personal, junto con el subcomsario Matías Ortelli, llegó a los pocos minutos aunque ya había escapado el peligroso dúo.
Está convencido el vecino que quienes le robaron lo conocen y que "no viven muy lejos. Por eso le pido al Intendente (Esteban Reino) que averigue que clase de personas viven en las inmediaciones. Si entran a mi casa a robar otra vez no voy a dudar en usar un arma de fuego", sostuvo indignado.