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Desde Balcarce, reclama justicia por ultraje “K”, que le expropió más de 1.400 hectáreas

La vida le permitió al médico veterinario y productor agropecuario Juan Luis Ercolano, radicado en Balcarce desde el año 1993, soñar con un emprendimiento urbanístico en Río Gallegos, ciudad en la que inició su actividad comercial ligado a la cría y recría de ganado bovino pero en la que, además, fue funcionario de la Municipalidad sureña.
Fue en 1984 cuando adquirió un campo de 2 mil hectáreas lindero al ejido urbano de la capital de Santa Cruz, la provincia de la familia Kirchner. Claro está que una superficie de esa magnitud no tiene el valor económico que si alcanzan las tierras de aquí atendiendo a su escasa productividad. Proyectó dos años después con su visión de futuro, y apostando al desarrollo de la comunidad, la urbanización de esa zona a la que llamó barrio San Benito. Pero la expropiación de esas tierras por parte del Estado Provincial en 2006 lo dejó sin nada.
“Quizás a quienes llegue este relato no les sorprenda o no quieran saber de un ultraje más del kirchnerismo, pero siendo la imperiosa necesidad de acudir, de gritar por los dolores que me produce la violencia, de clamar por Justicia o tal vez solo de saber que alguien me escucha”, dijo Ercolano a El Diario.
EL RELATO
En su pormenorizado relato, el empresario agropecuario explicó que cumpliendo con la legislación vigente, que fija los requisitos de aprobación y aceptación de los planes de fraccionamiento y urbanización de tierras, consiguió el 30 de octubre de 1990 la aprobación del loteo de su predio, ubicado al oeste de la ciudad de Río Gallegos, por parte del Ministerio de Obras Públicas provincial. “Ahora está dentro del ejido de la ciudad ya que hacia ese sector era el único donde podía crecer”, comentó.

Años más tarde, en 1996, el Departamento de Tierras informó que no había más terrenos fiscales disponibles para entregar a los vecinos a través de planes financiados con entidades públicas por lo que comenzaron a tomar forma las ventas privadas.
Mientras tanto, ¿qué pasaba con el barrio San Benito? Contó Ercolano que  “avanzamos con los trabajos de apertura de calles, amojonamiento y tendido de redes de suministro eléctrico. En tanto, a partir del 1 de febrero de 1993 empezó la venta de terrenos a través de los sindicatos UPCN Seccional Río Gallegos y del Centro de Empleados de Comercio bajo la modalidad de financiamiento en cuotas y descuento por planilla. Más tarde se agrega la venta en forma particular”.
En octubre de 1997, el emprendedor firmó un convenio con Servicios Públicos Sociedad del Estado (SPSE), en consonancia con la Resolución 466 del 27 de octubre de 1997, “por el que me obligo a construir a mi exclusivo costo y cargo el tendido de las líneas de alta y media tensión con transformadores de electrificación urbana, y a donar la obra, una vez terminada, a favor SPSE. En el año 2001, a fin de financiar parte de la obra que comprendería unos 1.500 lotes, debí gestionar un préstamo hipotecario ante el Banco de la Nación Argentina por unos 450.000 dólares. La obra demoró varios años en construirse  y, teniendo en cuenta la catástrofe económica e inflacionaria de aquellos años, demandó finalmente una inversión de 600 mil dólares”.
LA EXPROPIACION
Según contó Ercolano, bajo el argumento de la necesidad de desarrollar urbanísticamente el lugar, el 11 de agosto de 2005 el Poder Legislativo de Santa Cruz sancionó la ley 2791 que declaró de utilidad pública y sujeta a expropiación 1.968 hectáreas registrada en la Dirección Provincial de Catastro bajo su nombre. Esto es el barrio San Benito. Un par de meses después el Poder Ejecutivo provincial promulgó el correspondiente decreto que delimitó las fracciones de la primera etapa de expropiación y en noviembre el fiscal de Estado impulsa juicio de expropiación contra el propio Ercolano “en relación a los bienes inmuebles que fueran declarados de utilidad pública y sujetos a expropiación conforme a la citada ley”. En ese mismo mes, además, el Ejecutivo remitió a la Legislatura un proyecto para declarar de “utilidad pública y sujeta a expropiación” dicha fracción de tierra para desarrollarlo urbanísticamente.
Sostuvo Ercolano que el gobierno de Santa Cruz a cargo del kirchnerista Sergio Acevedo destacó entre las motivaciones de la iniciativa “la radicación de numerosas familias en el lugar como las precarias condiciones relativas a los servicios públicos e infraestructura que servían la zona, y que la medida tendía a dar marco a las sucesivas acciones que sean necesarias implementar desde el Estado para la mejora en la calidad de vida de esos moradores”.
Además de delimitar las áreas sujetas a la expropiación, efectuada en dos etapas, el Estado, de acuerdo a la valuación fiscal, ofreció como indemnización expropiatoria, de acuerdo a la valuación fiscal, cerca de 31 mil pesos.
OFERTA RECHAZADA
“La oferta fue rechazada por lo que inicié el procedimiento judicial solicitando la posesión del bien ofreciendo pruebas fundadas a derecho y peticionar según la pretensión perfilada”, explicó Ercolano, quien también manifestó, entre otras consideraciones, que “el valor fiscal así determinado sea correspondiente con el objetivo de los bienes afectados” y “que el emprendimiento denominado barrio San Benito, lejos de ser una ‘especulación inmobiliaria’, era una creación empresarial que había tenido como hecho motivador el crecimiento de la ciudad de Río Gallegos”.
En su presentación, Ercolano también dejó constancia de su “absoluta disconformidad con el monto indemnizatorio” que le ofreció el Gobierno de Acevedo por lo que estimó el monto “conforme a los valores que se manejaban entonces en el mercado. Designé al representante ante el Tribunal de Tasaciones, ofrecí prueba, fundé en derecho, efectué reserva del caso federal y concreté mi pretensión. En pocas palabras, cumplí con todas las reglas legales del proceso expropiatorio”.
Recién en febrero de 2013 se dictó sentencia en primera instancia la que fue apelada en tiempo y forma por el propietario de las tierras expropiadas por lo que el expediente fue elevado a la Cámara de Apelaciones de Río Gallegos.  “A la fecha, la Cámara todavía no se ha expedido pese a los numerosos pedidos que se le han realizado por distintos medios, denegándoseme sistemáticamente justicia y viéndose vulnerados mis derechos frente a la ley”, terminó diciendo.


ENTRETELONES DIGNOS DE QUE SE CONOZCAN


Lo anterior es la parte que se conoce de la historia del barrio San Benito. Pero hay entretelones que el propio Juan Luis Ercolano asegura que “son dignos de relatar pues ponen de manifiesto dos hechos sustanciales: la sujeción absoluta de la justicia santacruceña a la dictadura de los Kirchner y la vocación pertinaz de éstos de avasallar derechos sin reparos ni contriciones”.
Dijo, por ejemplo, que el Tribunal de Tasaciones cuya constitución está prevista ‘ad hoc’ en cada expropiación, “demoró en reunirse todo el tiempo que se lo propuso haciendo caso omiso a las múltiples intimaciones del juez de la causa, doctor Marinkovich. Los funcionarios que lo integraban carecían por completo del conocimiento mínimo no sólo en materia de tasaciones urbanas sino de las circunstancias y condiciones elementales del predio a tasar”.
¿Dónde está el barrio San Benito?
Contó como anécdota que en una de las sesiones y luego de una prolongada deliberación, uno de los integrantes del tribunal que no había pronunciado palabra preguntó:  “¿Y dónde queda ese famoso barrio San Benito?”.
Por otra parte, mientras el proceso judicial no avanza, “los terrenos -sostuvo Ercolano- van siendo otorgados, no sé a título de qué, a verdaderas multitudes que los ocupan ignorando, en muchos casos, la dificultad de la obtención de las escrituras que legitimen su derecho de dominio sobre los solares… Más tarde, en 2013 y 2014, bajo la gestión de José Luis Garrido, primero secretario de Planeamiento y luego ministro de la cartera, al mejor estilo de la conquista del oeste americano, se organizaron verdaderas hordas que ocuparon a discreción los terrenos. Era curioso ver que llegaban en camionetas 4x4, autos de modelos nuevos, y los menos, gente de a pie, lo que contrastaba notablemente con el discurso popular y benefactor con que desde la Provincia se justificaba y alentaba la invasión ilegítima de mi propiedad”.
El año pasado, Ercolano intentó sin éxito ser recibido por el gobernador Daniel Peralta para llegar a un entendimiento. Tampoco lo consiguió con el intendente Cantín que renunció producto de una crisis financiera a institucional, siendo sucedido por Pablo Grasso. “Éste, en el colmo del descaro, promovió una entrega masiva de terrenos en el barrio Bicentenario, imponiendo como condición a los adjudicatarios un  aporte de $ 2.500 por terreno para destinar los fondos al financiamiento de su campaña como próximo Intendente de Río Gallegos. Por supuesto que también el ex gobernador Peralta no se privó de regalar terrenos a sindicatos, organizaciones sociales, entidades intermedias y, en general, a todo grupo de personas que se comprometieran a promocionar su candidatura a la reelección”.
Tampoco logró el denunciante acordar con la actual gobernadora Alicia Kirchner.  La oferta que recibió la calificó como una “burla”. “La Provincia solo consentiría un  avenimiento si yo aceptara percibir como toda indemnización el precio del valor rural, antigua calificación del bien, más un 30%. Ello pese a que actualmente el lugar forma parte del ejido urbano de Río Gallegos”, indicó.“BRUTAL AVASALLAMIENTO”Finalmente, Ercolano sostuvo que “hay un brutal avasallamiento de mi derecho de propiedad. Literalmente estoy siendo víctima de una verdadera confiscación a la vista de todo aquel que quiera verlo. A esta altura no debe ser sorpresa para muchos, pero este es el nivel de abuso, de aniquilamiento de derechos y de deterioro institucional a que somete a la sociedad santacruceña, la tiranía de los Kirchner.  Argentina se libró de ellos pero ¿podrá hacerlo Santa Cruz?”.
Mientras tanto, sigue reclamando Justicia.

    Néstor Kirchner, Lázaro Báez y el entonces
gobernador Acevedo, detrás de la expropiación

En esta historia en lo tiene como denunciante a Juan Luis Ercolano aparece una de las empresas de Lázaro Báez. “Austral Construcciones obtuvo en el 2009 la licitación para la provisión de suelo seleccionado para la construcción del terraplén del desvío de la Ruta Nacional N° 3, de Río Gallegos a Chimen Aike”, señaló.
Tiene la sospecha el entrevistado que cuando Néstor Kirchner asumió en 2003 la Presidencia de la Nación, ya concebía la idea de expropiar el barrio San Benito. “De visita en Río Gallegos le ‘sugirió’ al entonces gobernador Sergio Acevedo que era necesario expropiar el barrio con la excusa de su urbanización, que ya estaba en marcha merced al emprendimiento privado que yo llevaba a cabo. Pero indudablemente se buscaba, al menos en apariencia, dar un golpe  de efecto de matriz populista en la opinión pública de la ciudad”, comentó.
Pero eso no era todo. Ercolano también considera probable que Kirchner tuviera también en mente otros propósitos como el de obtener el ripio necesario para la construcción de la obra llamada “Desvío de la ruta nacional N° 3, de Río Gallegos a Chimen Aike”, que a ese tiempo ya se había adjudicado a la hoy observada Austral Construcciones de Lázaro Báez.
“Durante la segunda presidencia de los Kirchner y con Néstor aún vivo, el Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Provincia de Santa Cruz (en adelante IDUV), llamó a licitación pública para la provisión de suelo seleccionado para la obra ‘Movimiento de suelo de la Urbanización San Benito en Río Gallegos’ con un monto de obra presupuestado inicialmente de $ 37.982.705,70, lo que para la época significaba unos 10 millones de dólares. Dicho presupuesto sólo involucraba el traslado del ripio desde las excavaciones hechas discrecionalmente en terrenos del barrio San Benito hacia el lugar del viaducto. Habría que ver qué se pagó por el material a Austral Construcciones, lo que se hizo a través de Vialidad Nacional, el organismo encargado de la construcción de la ruta. El costo del ripio a ese entonces era de dos a tres dólares por metro cúbico al pie de cantera. Estamos hablando de millones de metros cúbicos de ripio. Pero lo cierto es que como la extensión del barrio había sido entregada en posesión judicial a su expropiante, ese ripio ya era del Estado de Santa Cruz. Este fue al menos uno de los propósitos principales y ocultos de la expropiación. La urbanización del barrio, en sí misma, y con ella el mejoramiento de la calidad de vida los pobladores del lugar, jamás fue el verdadero objetivo de los Kirchner. Ese fue sólo su pretexto”.
CUESTIONES DE PODER
Y agregó: “Su proyecto de siempre fue obtener y conservar el poder por el poder mismo, para lo cual se sirvieron de todos los recursos públicos -ajenos- a su alcance y del modo menos transparente posible. Todo lo que han hecho está signado por la corrupción y la demagogia populista, sólo en pos de acumular poder económico y político sin límites. ¿La gente? Las personas? Para los Kirchner lo único que cuenta son los votos… y los dólares que ellos le proporcionan”.